domingo, 22 de abril de 2012

SIN FUTURO 2

Las consecuencias de la devastación que se cierne sobre las escasas fuentes de riqueza existentes en España van mucho más allá de la tragedia cotidiana con que tenemos que lidiar los que pagamos impuestos.
Desde hace unos meses estamos siendo testigos de una de las consecuencias más penosas de la crisis. una consecuencia con perversos efectos a largo plazo. Me refiero, obviamente, a la huida de nuestros profesionales mejor preparados hacia otros países, recuerdo de las migraciones de los sesenta. Sólo que, en lugar de una maleta de cartón atada con cuerdas, los que se marchan ahora llevan una Samsonite con neceser a juego.
Esto es lo que ocurre en la España de hoy. Porque esta crisis económica, que la han padecido todos los países, desde Estados Unidos a Nueva Zelanda, pasando por toda Europa y el Este asiático, pero en ningún otro sitio los mejores cerebros han salido disparados en busca de mejores posibilidades laborales como ocurre aquí.
En lugar de convertirnos en un país que pone el foco en el valor añadido de lo que produce, con una masa laboral conformada principalmente por directivos, economistas, abogados, ingenieros, médicos, científicos, investigadores, la carroña política nos está transformando en una bolsa de mano de obra barata en la que nuestros jóvenes mejor preparados carecen de futuro y perspectivas. Entre quedarte en España a poner copas a los turistas, currar en el Eurovegas o emigrar para encontrar un buen puesto de trabajo, la elección es bien sencilla y obvia.



Los alemanes no han desaprovechado la oportunidad que les brinda esta crisis y solicitan titulados superiores del este y el sur de Europa; les interesan especialmente los ingenieros. No son pocos los españoles que están haciendo la maleta a hacer las Alemanias para ejercer allí las profesiones que más valor añadido y competitividad aportan a una economía. No creo que exista una prueba mayor de la tremenda ruina que este país de mierda está causando a la juventud mejor preparada de toda nuestra historia.
Pero que se puede esperar de un país que está deseando que monten el Eurovegas. Y todavía peleándonos por él. Un tinglado de juego que está haciendo furor donde ni siquiera regirá el estatuto de los trabajadores. Una isla donde acamparán a sus anchas:  putas, drogas, blanqueo de dinero, mafias y toda la degeneración que el ser humano pueda fabricar. Pero claro eso hoy día es rentable, mejor eso que nada dirán algunos.  
Cualquier nación que obliga a marcharse a la elite de su juventud para siempre jamás, es una nación sin futuro, porque es esa aristocracia de la ciencia y el pensamiento el motor del progreso. Cuando ellos pueden prosperar, el país entero sale beneficiado. Se está arrasando con fuego y azufre nuestra riqueza presente, también la que debería generar la siguiente generación. Se está acabando con todo, y las consecuencias tardarán años en difuminarse. El mañana reclamará a nuestros pésimos gobernantes de hoy muchas cosas,  una de ellas, la más catastrófica de todas, acabar con los sueños de la élite de una generación y por ende el futuro de un páis.

domingo, 15 de abril de 2012

SOBREDOSIS DE RECESIÓN

De lo mucho que se escribe sobre esta crisis que parece va para muy largo y la deriva a la que está sometida nuestra economía por años de derroche y despilfarro descontrolado, gracias claro está a nuestros políticos, aeropuertos cerrados, miles de construcciones en la costa vacías, recalificaciones de terrenos en masa por doquier, miles de cargos en la administración puestos a dedo, fraudes masivos en empresas, ayuntamientos en quiebra, etc etc  veo sorprendido opiniones de lo más variopinto y diverso en casi todos los medios, algunas resultan hasta casi cómicas con la que está cayendo. Sin embargo todas ellas tienen el común denominador de ser bastante pesimistas con respecto al  futuro de este país, un futuro ya hipotecado por la comisión europea, alias Merkel  y el Banco Central Europeo.  Un país intervenido  sin derecho a rescate porque el día en que eso suceda el euro se irá a la mierda y ellos lo saben. No quieren reconocer que la moneda única ha fracasado  y Europa con ella.  El capitalismo, en decadencia y caída libre arrastra en su desesperación hacia el precipicio de la pobreza y la exclusión social a toda persona de clase media, una clase media que está desapareciendo cada día que pasa.
No deja de sorprenderme como un país como Alemania que en 1945 no era más que un montón de escombros ahora sea una potencia económica lo suficientemente fuerte para que sea la que dicte las normas y parta el bacalao. Pregúntense porque ellos han llegado tan lejos y nosotros estamos como estamos. Siempre hemos confundido los objetivos y lo único que hemos sembrado ha sido chiringuito, playa y turista. Y eso es lo que recogemos hoy día. Quizá la respuesta esté en nosotros mismos y en nuestra idiosincrasia y forma de ser del españolito medio. Si pueden vean el video promocional de la candidatura de Madrid para los JJOO de 2020, entenderán de que les hablo y la forma que tenemos de vendernos.
Con  apenas cien días de gobierno el barbas pepero ya tiene el honor y el récor de haber sufrido una huelga  general.  Las subidas de impuestos, el aniquilamiento de los pocos derechos laborales que aún quedaban, la amnistía fiscal a los defraudadores, los recortes ahora denominados  reformas,  están destinados para que los débiles pierdan lo poco que han conseguido a lo largo de décadas de lucha.  Los que le votaron como tabla de salvación y le dieron una mayoría amplia para manejar a su antojo habrán comprobado el precio de su estupidez. Con todo ni siquiera su mayoría absoluta le sirve para corregir el rumbo de las cosas. Los ataques de los mercados  se multiplican haga lo que haga y tome las medidas que tome, porque en realidad los especuladores financieros desconfían del crecimiento de un país acribillado con tanto recorte.
 Señalar que  últimamente al presidente se le nota una ardiente impaciencia cada vez que, de mala gana, no tiene más remedio que dar explicaciones en el congreso, que como no, gracias a su mayoría  se pasa por los cojones a todos sus adversarios políticos,  las huelgas con los sindicatos y los ciudadanos que le pusieron en la poltrona, porque sabe perfectamente que ninguno de estos pintará algo en la nueva Europa, una Europa tercermundializada.
Es evidente que estamos ante un cruce de caminos que no nos llevarán a ningún lado: primero que lo que hay que hacer, o sea crecer y crear empleo, no se puede hacer mientras exista la limitación exterior que llega de Bruselas y Merkel, mientras estos dos  no cambien de rumbo nos hundiremos todavía más en la recesión. Segundo, que las medidas del barbas pepero buscando calmar los especuladores financieros y los mercados, medidas como el copago sanitario, la educación y otras más que irá sacando cada viernes, los llamados “viernes de pánico”, no gustarán a nadie, nadie las apoyará salvo ellos y por supuesto no solucionarán nada.  Resumiendo que estamos ante una encrucijada de caminos  de imposible salida salvo que nos larguemos del euro y esto no va a suceder. Me remito a un comentario de un escritor español contemporáneo: “Con la crisis quizá hayamos recuperado algo que no debimos nunca olvidar, que este es un país pobre y cutre”.

lunes, 19 de marzo de 2012

NUNCA DIGAS ADIOS

Desde la nada, fundido en el abismo más profundo, pero agonizando todavía a pesar de todo, emplearé mis últimas fuerzas, las últimas que me quedan, para hacer una última reflexión personal antes de desaparecer siempre.

Sin hacer un análisis amplio me atrevo a señalar tres grandes aspectos que desde mi punto de vista están caracterizando el ambiente social de estos últimos meses: el aumento constante de la precariedad, el desconcierto generalizado con una sensación creciente de miedo y el deterioro de una generación de jóvenes cada vez más desengañados de todo.

La gentuza política y  demás medios de comunicación a su servicio, se encargan de recordarnos a diario un conjunto de cifras y palabrería económica que han llegado a convertirse en la comidilla de todo tipo de conversaciones. Hasta el más analfabeto habla hoy de economía. No sé si habrá existido algún periodo de nuestra historia en la que se haya hablado y debatido tanto sobre deuda, presupuestos, índices macroeconómicos, solvencia financiera, intereses...etc. en definitiva conceptos hasta ahora exclusivos de los expertos en la materia ahora todo el mundo los comenta.  Los gobiernos intentan convencernos que todos estos datos nos dan la medida de nuestros problemas y nos marcan el camino a seguir, pero para la gente de a pie le basta simplemente con mirar a su alrededor y comprobar que la precariedad y la pobreza están llamando ahora en este instante a muchos hogares. Pero  por encima de cualquier indicador financiero se encuentra la perdida de seguridad y confianza en el sistema, sobre todo en los jóvenes, que no sólo ven frustradas sus intenciones de trabajar en aquello para lo que están preparados, sino que descubren que se les quiere robar su capacidad de decisión y hasta la libertad de lo que quieren hacer con su vida. Se impone imponer y precarizar para esconder la vergüenza de no saber cómo acabar con el problema del desempleo. Porque esta reforma laboral no busca crear empleo sino engañar las estratosféricas cifras y maquillarlas. Porque sin ningún modelo de crecimiento económico y a base de esclavizar a la gente y precarizarlo todo es evidente que no vamos a ir muy lejos.

Se mira a los políticos esperando respuestas y solo encontramos dudas, predicciones fallidas, mentiras y promesas que no se llegan a cumplir. No deja de tener gracia que la misma clase dirigente que ahora hace bandera de la austeridad haya sido responsable hasta hace 4 días,  de todos los derroches, despropósitos y corruptelas inimaginables. A estas alturas ya se ha podido comprobar que sus políticas de ajuste no están sirviendo para nada: sólo crean más precariedad, más inseguridad y más miedo al futuro. Solo ver que nuestro sistema económico y social se rige por los mismos principios de antes de la crisis: prioriza el beneficio económico por encima de todo, mercantiliza todo lo que toca, siempre tiene que crecer a toda costa y para conseguirlo, si debe sacrificar o excluir a personas, lo hace sin pudor. Y hasta los mismos bancos desencadenantes de esta crisis financiera son los únicos beneficiarios de las únicas ayudas que se conceden hoy día. Es el mundo al revés.

¿Qué hacer ante todo este despropósito? ¿Se puede hacer algo? En mi opinión algo se puede hacer: Revisar nuestro modelo de consumo y reeducarnos en una idea de “bien-estar” que no se reduzca al mero disfrute de bienes materiales. Deberíamos ser capaces de vivir mejor con menos, no porque nos impongan recortes y austeridades, sino como consecuencia de una transformación que haga crear las condiciones para aceptar un estilo de vida con otros valores. En este nuevo modelo es seguro que tendremos que renunciar a muchas de nuestras comodidades pero también a muchas esclavitudes. Tendremos que poner en valor las oportunidades que se nos puedan presentar: trabajar para vivir y no vivir para trabajar, profundizar en una cultura de solidaridad sin exclusiones, disfrutar de un entorno natural sano y respetuoso a la vez con el medio ambiente, universalizar el acceso a salud y educación…etc. suena a utopías pero hoy por hoy no podemos aspirar a menos.

No perdamos el tiempo y no nos engañemos responsabilizando de todo únicamente a políticos, banqueros o empresarios, porque hacer algo así es reconocer que no podemos hacer nada por nosotros mismos, y aunque sea en lo pequeño o en lo simbólico tendremos que asumir que es necesario ir dando pasos para conseguir un mundo más justo para todos.

Y aquí acaba este blog, ya no me quedan fuerzas para seguir. Las he perdido y no sé si alguna vez las volveré a recuperar. Cansado, fatigado mentalmente y sin ilusión ninguna por nada es muy dificil mantenerse. Por tanto me tomaré un tiempo indefinido sin publicar nada y como no sé si algún día volveré, dejaré esta página en estado de hibernación o en OFF como prefieran. Solo el tiempo se encargará de finiquitarlo si no vuelvo. De todas maneras como saben no se pierden nada.

No tengo mucho mas que contar, lo único agradecer que me hayan aguantado, soportado, seguido y leído enriqueciendo este blog con sus opiniones y comentarios, a todos os deseo lo mejor. No me gusta decir adios, así que me despido con un hasta luego que como ya les he dicho antes nunca se sabe. Mucha suerte a todos y procuren ser felices que aunque sea un estribillo muy oído solo se vive una vez.

jueves, 26 de enero de 2012

EN EL ABISMO

Oigo pasos detrás de mí, hace tiempo que los oigo, siento que me persigue algo o alguien, como en las pelis, me vuelvo de pronto tratando de sorprender y no veo a nadie, siempre es lo mismo, una inmensa gélida y lúgubre oscuridad. Sin embargo algo oculto se mueve en las entrañas de este laberinto. Con la mirada perdida en el infinito, pasos cortos y lentos en el frío siniestro de la noche. En el reflejo del escaparate de una tienda se distingue un hombre acabado, sin sueños ni esperanzas, ausente de sí mismo y a la deriva, interiormente  muerto,  masacrado por su pasado y  su vida, en el reinado del dolor y del fracaso. Aquí en esta hora final donde nos invaden las sombras surgen espectros que van y vienen, flotan y se desvanecen. No hay opción ni alternativa a nada, todo está inerte, todo está muerto irremisiblemente, la vida es una inmensa cloaca y esta ciudad se ha convertido en un gran cementerio infestado de pulgas y gusanos. Perdido en alguna parte de Madrid,  en medio de un sinfín de calles laberínticas que serpentean hacía ninguna parte.  Es la completa devastación, cayendo poco a poco en la locura, culpa y dolor, angustia y pavor me acompañan.  A mi espalda se oyen voces lastimeras de un par de indigentes peleándose por una bolsa de basura y un hedor a meados que lo infesta todo. Vagando sin rumbo arrastrado  por la catástrofe y consumido de tristeza, poseído de desesperación, me dejo llevar calle abajo pasando por delante de una panda de mocosos fumando porros, al otro lado  en medio de dos coches se distingue  la figura de alguien orinando. Abandonado estoy en la negra fétida espesura inmunda, sumergido en las nieblas oscuras de la noche,  lejos de ninguna parte,  se arrastra un desecho humano sorteando cagadas de perro calle abajo ¿y mañana? no existe y nunca existió, fue solo una tonta ilusión. Vagando voy por una eterna noche sin fin,  siempre es de noche y siempre será,  de pronto me cruzo con un grupo de chicas que pasa a mi lado, me ven, se paran y se echan a reír, continuo calle abajo, siempre calle abajo y cuando termina una calle otra  y después otra y otra y otra, siempre de noche, hundido en las tinieblas, corroído de inmundicia, sepultado entre los escombros de una existencia de mierda, me arrastro perdido por el fango apestoso de un estercolero de calles cuesta abajo  hacia ninguna parte.
Fracasado de todo, derrotado y abandonado en la oscuridad de la noche de la vida,  ahogado en la ciénaga más profunda y apestosa, en la más completa repugnancia interior, condenado y vencido para siempre,  envuelto en la corrupción de la miseria humana más lamentable, podrido de tristeza, consumido en remordimientos,  me parece que… si, otra vez esos horribles pasos, los oigo de nuevo, ahora con más claridad y más fuertes,  corren hacia mí,  intento escapar desesperado por el miedo pero no puedo, me caigo de bruces y me levanto, los oigo venir inexorables, me alcanzan, siento ya sus apestosos alientos  en mi  rodeándome,  por fin contemplo a mis perseguidores, es la nada y sus consecuencias,  me atrapan,  no puedo librarme de ellos, lucho pero es inútil,  me vencen finalmente y  caigo fundido con ellos para siempre por un precipicio sinfín hacia un mar de infinitas sombras…..

lunes, 5 de diciembre de 2011

LA CULPA LA TENEMOS NOSOTROS

No hay cosa que más me reviente que ver tanta falsedad e hipocresía. Últimamente oímos por todas partes que la culpa la tienen los banqueros, los mercados, las bolsas, los especuladores, los políticos, el euro...etc. ¡No! La puñetera culpa la tenemos nosotros, el pueblo, esta sociedad analfabeta atontecida, egoísta e irresponsable. Nuestra condición humana no es diferente a la de los poderosos. Somos tan irresponsables como ellos, tan egoístas, tan faltos de principios, tan cobardes y tan falsos.
Si estuviésemos en la posición de los banqueros, los políticos o los inversores, haríamos exactamente igual que ellos, porque ellos salieron de entre nosotros, toda esa gente no son extraterrestres; han salido del pueblo y conservan todos los mismos defectos de la masa.
La culpa es nuestra porque nosotros también hacemos trampa en nuestros impuestos, a ver quién es el que no conoce a alguien que no haya defraudado alguna vez al fisco. Nosotros, el pueblo, tan alabado por nuestros politicuchos demagogos, somos los que hemos renunciado a nuestra razón y a nuestra dignidad y nos hemos dejado embaucar con las ideas "progresistas" que nos dicen que lo importante es disfrutar de la vida al precio que sea, aún a costa de traicionar a los demás e incluso a nuestras más intimas convicciones. Nosotros somos los que nos hemos aborregado y acudimos multitudinariamente como un rebaño, a espectáculos, a ceremonias, a mitines y a conciertos en los que un grupo de frikis, con frecuencia cargados de pastillas, berrean sus frustraciones y su desprecio y aplaudimos con los brazos alzados balaceándonos como zombis cuando ellos se rien en sus letras de las tradiciones, de la ley, las autoridades y hasta de la buena educación.
La culpa la tenemos nosotros que hemos hecho del uso de las drogas algo consustancial con nuestra cultura. El otro día leía del robo de varias toneladas de cocaína. ¿Quién consume esa enorme cantidad de droga?¿Los banqueros? No, nosotros, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres, nosotros el pueblo, tan inocente, tan responsable y ¡pobrecito! tan abusado por los mercados, el paro y los especulatas financieros.
La culpa la tenemos nosotros que hemos convertido la prostitución y la pornografía en negocios normales y multimillonarios. Millones de jóvenes de los dos sexos dedicados a la prostitución y millones de consumidores de todas las edades.
La culpa la tienen nuestros hijos que como borregos y borregas, tan modernos ellos y ellas, van los fines de semana en manada a sus botellones a atascarse de alcohol, dejando el lugar como si por allí hubiese pasado Atila, rey de los hunos.
La culpa la tenemos nosotros que hemos admitido la antihumana y criminal práctica del aborto como un derecho de la mujer al asesinato del hijo en sus entrañas. Solo en España, más de cien mil niños cada año son sacados a pedazos del vientre de sus madres. Y mientras tanto millones de familias que no pueden tenerlos esperan años y años para adoptar uno extranjero porque españoles no hay.
La culpa la tiene la televisión, esa formidable arma que se ha convertido en la verdadera universidad del pueblo en donde se patrocinan tantos programas basura, maleducan en toda suerte de antivalores y en donde sutilmente se inculcan ideas corrosivas que van contra la esencia de la sociedad y de la convivencia. Por ejemplo la familia tradicional, sutilmente desprestigiada en multitud de programas, ha sido una gran victima de ese sutil veneno que destilan las pantallas. El resultado después de sesenta años, es el catastrófico panorama que nos ofrecen millones de familias modernas y es el vertiginoso suicidio que estamos cometiendo al disminuir rápidamente la población autóctona. Sin ir mas lejos en las pasadas elecciones del 20N había en el censo medio millón menos de españoles. Los hijos son una carga, la fidelidad es cosa anticuada, el amor conyugal "hasta que la muerte nos separe" no existe y es un mito y donde ser un inútil y un tarugo está bien visto, veasé a los paquirrines, belenes esteban alias princesa del pueblo...etc. Esos programas que por cierto no ve nadie y a nadie le gustan pero son líderes de audiencia todas las semanas.
Por tanto ¡no seamos tan hipócritas y tan falsos! Y dejemos de echarle a otros la culpa de todo lo que nos pasa y como estamos, porque los únicos y verdaderos culpables de como está hoy esta sociedad actual en la que malvivimos somos nosotros y nosotros los primeros que deberíamos pensar en cambiarla.